Hoy he soñado que volvías a la vida para celebrar tu cumpleaños, papá, y aunque sé que es imposible que sea así, para mi hoy estás junto a mi. Felicidades.
Te quería junto a mi, pero marchaste para siempre, y lo único que puedo hacer ahora es asumir que ya no volverás. Te mando un abrazo al cielo, y te digo, ¡feliz cumpleaños!